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Personas y Personajes

Hugo Grandi, sin maquillaje.
Nació en Buenos Aires en el 37, se casó, viajó a EEUU, “trabajé y estudié 8 años en Los Angeles, volví, para volcar acá lo aprendido allá, porque acá de esas técnicas se sabía muy poco”, y entró a trabajar en el Teatro San Martín. Casi 30 años, cientos de obras y doce películas después, decidió parar y descansar en Bariloche.

“Llegué en 1995 con la intención de descansar, pero no me han dejado (risas)... ya hice muchas obras acá, no me preguntes los nombres porque me voy olvidando, ya tengo setenta pirulos...” (algunos ejemplos: escenografía, vestuario, maquillaje para Popol Wu con Laura Estévez y para El Mandarín de Maquinchao con Rodrigo Dalziel)

“Mi profesión está basada en lograr efectos especiales. Ya sea con maquillaje, hacer maquetas para cine, o escenografías para cine o teatro, diseñar vestuario, todo lo que se refiere a la puesta en escena, a la parte visual. Tomo mi trabajo como una gran diversión.”

“El maquillaje se inició con el ser humano, por razones religiosas, de guerra o de seducción. En los siglos XVI, XVII, los que se maquillaban eran los hombres, no las mujeres. Lo máximo que hacía una mujer era darse rubor con un trapito con vino. Los hombres buscaban el blanco en los rostros con polvo de arroz, que les daba el aspecto fantasmal. Lo blanco en el rostro era señal de alcurnia, los que se exponían al sol eran los trabajadores, la realeza vivía bajo el techo del palacio., y salían al sol con sombrilla. Estar quemado era ser plebeyo.”

El descubrimiento de su vocación: Creer o reventar.

1967, Los Angeles, California. Se está estrenando la película 2001, Odisea del Espacio. La nave flota en el mar negro sideral, la soledad es tan real que llena toda la sala del Chinese Teathre. Entre los espectadores, Hugo Grandi. Maravillado por esa construcción, ese poder de montar una arquitectura visual y sonora que invada por algunos minutos el mundo de lo cotidiano y permita viajar e imaginar. “2001 me impactó.Para colmo soy amante de la astronomía. El universo es mi religión y mi iglesia.”Es el instante en que descubre su vocación: “Eso quiero hacer. Eso quiero ser. Experto en Efectos Especiales”.

El problema era cómo lograrlo. ¿Dónde se estudiaba eso?... pero la realidad hizo un efecto especial: Tiempo después de ver la pelicula, Hugo estaba por enviar correspondencia a la Argentina. Para completar los formularios aduaneros, se acercó al típico e internacional mueble de correo, con su lapicera atada a un cordel. “Al tomar la lapicera, se revienta y me llena las manos de tinta. Busco algo para limpiarme y sólo encuentro a mano unas hojas en un bote de basura, y luego de limpiarme lo mejor posible, veo que uno de los papeles entintados era un folleto que publicitaba un Curso de Técnico en Efectos Especiales!!!”


De la época del teatro San Martín quedó una anécdota tremenda: Estaba trabajando con Lautaro Murúa en Macbeth, obra que contiene la famosa escena del corte de cabeza. El director, Serrano, quería mostrar la cabeza cortada.

“Me puse a trabajar, ellos sabían lo que yo era capaz de hacer. Hago el molde de yeso de toda la cabeza, después la cabeza en látex, pinto, le pongo los pelos, etc...y quedó tan real que el director pidió que a los ensayos no la lleve porque nadie iba a querer laburar...un día la dejé en la platea y me fui al sector peluquería a atender un llamado. Y otro actor, que todavía no sabía nada, la encontró y se asustó tanto que el grito se escuchó en todo el edificio”.

Hugo trabajó en 12 películas. En la primera (Pequeños Aventureros, 1975, ganadora de varios premios internacionales) creó un indio comechingón de 100 años, sobre el actor Rodolfo Renze. “El actor era muy joven y no tenía idea del proceso: cuatro horas y media para maquillarlo. Y cuando se vio frente al espejo, primero se puso a llorar. Después empezó a achicarse, y comnzó a adquirir el personaje. Es que cuando uno se pone una máscara, se sufre una transformación… todas tus inhibiciones desaparecen y la mente te da libertad… es increíble.”

¿Cuánto tendrá que ver una ciudad turística como Bariloche con temas como el maquillaje, la escenografía, los decorados? Seguramente mucho. De las definiciones, historias y trabajos de Hugo Grandi se desprenden preguntas y desafíos para ciudades y personas, que gracias al conocimiento de estas artes pueden tanto ocultarse como liberarse.


Juan Nicastro para Bariloche.org
 

 

Publicado Mie 16 de Abril 2008 - 14:06 | Enviar página por email | Volver

Comentarios publicados

Autoobservación
Publicado 2008-02-05 13:30:58 por Mayra Ceballos
Desde Bariloche

Es todo visual, pero a veces la clave es justamente que no se vea. Por ejemplo, un maquillaje, si es bueno, no se ve como algo en sí mismo: lo que ve es un rostro con fuerza y cuidado tal que no delata al maquillaje, el maquillaje pasa desapercibido. Una escenografía que tiene que imitar un paisaje real será óptima si no es detectada, si se confunde con la realidad y no manifiesta trabajo alguno. En otras ocasiones, la escenografía o el efecto no intenta imitar la realidad sino crear un mundo nuevo, abrir paso a una creación en complicidad con el público. Mucho saben los turistas de todo el mundo (¡y los prestadores!) sobre estos dos ejemplos aparentemente opuestos.

 

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