Extraño, divertido, liberador, redondo…una nueva opción en turismo aventura.
No sé si lo habías soñado, pero… ahora podés ser una pelota gigante que cae cerro abajo, rebotando y vibrando sensaciones a cada vuelta… sin miedo: abajo te atajan, y al mismo tiempo es un golazo (con semejante pelota, “golcito” no podía ser...).
Surgido en Nueva Zelanda hace unos 20 años, el Zorb comenzó a reproducirse en distintos lugares del mundo: Alemania, Austria, Estocolmo, Italia, República Checa, Hungría, Inglaterra y Estados Unidos. Ezequiel Evangelista, licenciado en turismo y titular de una agencia de viajes, consiguió la franquicia y lo trajo a la Argentina, primer país de América latina que lo tiene. Se estrenó en San Martín de los Andes en 2004, y desde el verano 2007 el Zorb llegó a Bariloche, encontrando en Cerro Catedral el entorno ideal para rodar de emoción.
El origen del nombre todavía no está claro. Quizá haga referencia a Zorb, dios soberano del cielo y la tierra, reverenciado por vírgenes y destinado a renacer en la ciudad de Zunkar, luego de una terrible batalla con los Morbs. O quizá haga referencia a Zorba el griego, que literalmente “da vuelta” al aburrido inglés Basil en la famosa película de Cacoyiannis, ganadora de tres premios Oscar.
En las montañas neocelandesas (tan parecidas a la zona de Bariloche) el Zorb fue inventado por un par de científicos locos amantes de Leonardo D Vinci. Observando el ya tradicional dibujo de El Hombre de Vitruvio, visualizaron el círculo englobador y lo hicieron realidad: se trata de dos esferas, una dentro de otra, conectadas con tensores y amortiguadas con un colchón de aire protector.
Esta capa de aire de 70 centímetros, lo convierte en un fantástico airbag listo para amortiguar cualquier golpe, pero ideal para dejar pasar las sensaciones: ¿Lavarropas? ¿Bola de nieve? ¿Manicomio rodante? ¿Explorador de planetas? ¿Sueño fantástico? ¿Una escena de El Super Agente 86 o una película de Woody Allen o una nueva película de efectos especiales y persecuciones locas? ¿Un insignificante ser humano con la armadura perfecta para rodar la vida? ¿la pelota humana buscando un gol al arco iris? La imaginación dirá…
Hay dos modalidades: la bajada con Arnés (tradicional, individual, edad mínima 12 años) o la modalidad Hydro, donde se agregan 25 litros de agua para motivar risas mojadas, pueden ir hasta dos personas -o tres si son chicos- y la edad mínima es de tres años. Se descienden 250 metros, y el Zorb frena con facilidad, bastan unos 40 mts planos para que frene, no obstante se han colocado unas redes de seguridad a modo de arco al final del recorrido.
En el sitio web oficial, www.zorb.com, puede leerse que el diseño de esta pelota no movió a sus creadores hacia ninguna soberbia: “Zorb es el deporte de caer rodando colina abajo dentro de una pelota inflable gigantesca…otra vez Nueva Zelanda liderando al mundo en cosas estúpidas para hacer en vacaciones!”. El zorbing es así: simplemente diversión. En Bariloche se suma nada más y nada menos que un entorno espectacular, toda la belleza de Cerro Catedral. Como ya sabemos, el solo ascenso ya es una experiencia inigualable. Aprovechá la oportunidad de olvidarte de los pies para recorrer la tierra: Zorb te espera.
No te quedes con las ganas! vení a dar una "vuelta": contactate con Travelideas...
Publicado Mar 26 de Febrero 2008 - 14:42 |
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