La receta para compartir y aprender…
El interior, el bienestar, la atmósfera de El Obrador no se percibe desde la calle. Entonces, al bajar esos pocos escalones hasta el subsuelo y abrir la puerta, la sorpresa. Un espacio relajado, decorado con cuidado, sin exageraciones, cómodo, y con un equilibrio que da gusto inclusive en los colores: hay rojo, marrón, amarillo, negro… se nota que quienes diseñaron y armaron esta Escuela de Arte Culinario saben que no solamente la comida entra primero por los ojos…
Emiliano Schobert, Lucía de Biaggio, Natalia García Paladino, los responsables de esta apuesta, pueden contar la historia de cada detalle porque pusieron ellos mismos sus manos a la obra en cada una de las etapas. Ahora la escuela es una realidad, con un aula-cocina que hace sobrado honor al sentido del nombre: El Obrador remite a taller. Taller como espacio de aprendizaje, creación y recreación.
La amplia y artesanal cocina, entonces, está en un punto medio entre lo industrial y lo hogareño. Ideal para el concepto taller que se buscaba plasmar y ofrecer. “Nos motivó la posibilidad de brindar una visión profesional de la cocina, una visión que incluya los detalles, las ornamentaciones, los sentidos, las vivencias, los trucos, pero que tenga una base muy sólida de conocimientos fundamentales”.
Todo fue inaugurado recientemente, a fines de agosto, y ya circulan más de 35 alumnos, tranquilamente repartidos en grupos de 6 a 8 como máximo. Las distintas materias están a cargo de profesionales que fueron seleccionados con mucho cuidado, intentando llegar a lo mejor de cada tema: Las clases de Panadería están a cargo de Felipe Aguirre, quien comparte con sus alumnos lo que estudió en Francia. Diego Alvarez, pastelero en los mejores hoteles de la ciudad, uno de los que más sabe de chocolates en Bariloche, enseña los secretos de la Pastelería. Mariana Tadei, experimentada bromatóloga, forma en Manipulación de Alimentos. Por otro lado,Darío Gualtieri colaboró en la búsqueda del estilo de enseñanza. La dirección capitaliza toda la práctica y el saber de Emiliano Schobert.
En una de las salas de El Obrador, especialmente acondicionada, funciona ECEA, la Escuela de Coctelería, Enología y Afines. Allí los cursos son muy interesantes y variados: El principal, claramente, es el curso de Bartender, que repasa las claves de la coctelería del más alto nivel, la clásica y la moderna. Además, explica todo sobre las bebidas alcohólicas conocidas, cafetería, vinos, cerveza y también nociones de inglés gastronómico. Otros cursos específicos son, por ejemplo, Curso Café Barista (El Arte de servir cafés); Entendamos de vinos (degustación y cata, viticultura, enología); Puro Placer ( todo sobre puros); y un curso de introducción al conocimiento de las cervezas, denominado “Cervezas del Mundo”.
Pero además, al estar en El Obrador se respira lo que se viene, se comparten las expectativas: espacio cultural, foto galería, biblioteca, rincón de degustaciones, muestras… todo se acerca, porque el espacio lo sugiere, lo permite, lo genera.
En El Obrador se cocina mucho más que lo que dice el menú…
Publicado Mar 23 de Septiembre 2008 - 16:08 |
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