La patagonia es viento
Ráfagas de libertad
¿Qué nos genera el viento en estas latitudes? ¿Qué pensamientos, qué sensaciones, qué vibraciones? De la mano de testimonios locales y visitantes se puede vislumbrar la influencia, el mensaje, el peso de la presencia de tanto aire en movimiento. Agarrate Catalina.
El viento patagónico es fuerte, frío, persistente. Según los especialistas en energía eólica, es uno de los mejores del mundo. Es el viento típico austral, viento también llamado "rugientes cuarenta", o "furiosos cincuenta", o "silbantes sesenta", según crecen sus embates. Es un viento que surge sobre todo del sudoeste, y que sopla sin frenos sobre esa fina lengua de tierra entre dos océanos que es la Patagonia. Los Teuschen, uno de los cuatro pueblos Tehuelches que habitaban la costa Atlántica de la Patagonia central, lo llamaban Koshkil.
Ese viento sureño que atraviesa miles y miles de hectáreas de estepa alcanza velocidades de más de 100 km por hora y es capaz de poner en dificultades a más de un automovilista, ya que se torna dificultoso mantenerse sobre la ruta si se lo recibe de unos de los costados (y si es un ciclista ni hablemos). En la zona de lagos y montañas, el viento se levanta o se calma varias veces en el día, y eso implica bruscos cambios de temperatura. Por último, en época de nevadas, nace el temible viento blanco, un viento que ciega la vista y que puede dejar sepultado todo lo que encuentra a su paso.
El viento trae una copla / recuerdos de huracán Bersuit
El mundo que respiro / trae provocaciones / indultos y milagros / me llena los pulmones / de ráfagas que ignoro Benedetti En Bariloche, la gran superficie plana del lago Nahuel Huapi, el más grande de la región, propicia fuertes vientos que arremeten contra las costas, sobre todo desde el noroeste, por eso la ciudad, que mira al lago, recibe el viento de frente. En días de viento fuerte, las calles más cercanas a la costa se convierten en callejones de aire veloz y hay que estar muy atento para no perder pié.
A mí me dijeron / que me baje del viento / a mí me dijeron / pibe salí de acá / y me llevó el tornado Aloras En la costa, la belleza encuentra variantes también de la mano del viento: Cuando sopla con toda su furia, las olas del Nahuel nos recuerdan al mar. Y cuando no sopla una gota, el lago se convierte en espejo. En las alturas, las ráfagas raramente se detienen. Quien pase una noche en un refugio de alta montaña, dormirá acompañado del azote de la ventolera.
Viento del sur / o lluvia de abril / quiero saber / dónde debo ir García El viento me toca la cara / marca un cambio de rumbo Páez
“Este viento siempre me trajo la sensación o me recordó la sensación de que estamos lejos. No me preguntes lejos de qué, eso no importa o no lo sé exactamente, pero al sentir el viento me siento en una zona lejana, una de esas zonas al borde el mundo.” - Viento? Ah.. yo pensé que era el país, que empezaba a avanzar… Mafalda, de Quino. “El mejor viento es el viento en la cima. Es el viento que te reafirma, es el viento que te ganaste, porque subiste hasta la cima con tu propio esfuerzo. Es el viento que te ganaste pero al mismo tiempo no es tuyo, el viento te dice que no lo podés manejar, te dice que es tanto o más libre que vos. Es un viento que te llena de libertad mientras te unís a él.” “Olvidó las recientes resoluciones, arrebatadas por ese gran viento. Sin embargo no se sentía culpable al romper las promesas que se había hecho a sí mismo. Tales promesas existen solamente para las gaviotas que aceptan lo corriente” R. Bach, en J.S.Gaviota. Como se ve, el viento no solamente recorre estepas, o eriza lagos, o sopla los cerros. También sacude pensamientos, desequilibra estructuras, obliga a plantar con mayor seguridad los pies sobre la tierra, o invita a dejarse llevar en su torbellino. Cada cual buscará a veces un reparo, a veces su impulso.
JN para Bariloche.org