Hasta que Llegue el Tren
Tal vez Lubisz Milosz se equivocó en su poema La Extranjera. No siempre las estaciones de tren son lugares “donde todos los sonidos tienen inflexiones de adioses”. También puede ser el lugar del encuentro para disfrutar de una buena mesa a la hora de la cena o simplemente degustar un buen vino a las 7 de la tarde, una vez terminada la jornada laboral, reflejando una costumbre recientemente instalada en la Argentina.
En una de las alas de la Estación de Tren de San Carlos de Bariloche, ubicada en la entrada de la ciudad, desde fines del mes de febrero del año 2004, un viejo reloj Longines, marca el tiempo presente en un contexto respetuoso de la historia. La empresa Qente S.R.L, bajo el lema de “basta de lo mismo”, ha instalado allí un restaurant que ofrece cocina mediterránea con fuerte influencia francesa. La propuesta incluye conejos, entrecotes, pescados, pastas caseras, siempre interpretando una cocina moderna –no fusión- con sabores definidos y equilibradamente sutiles. El Chef Sebastián Kochowicz, quien llegó desde Buenos Aires y trabajó en Calafate, ha pensado platos donde es posible saber lo que se está comiendo. En el “Choique con salsa de mostaza y miel de maiz”, tomándolo como ejemplo, se pueden paladear cada uno de los sabores involucrados.
Casi 200 etiquetas de vinos nacionales constituyen la Carta, donde a los nombres se han sumado los datos técnicos de cada uno de ellos, su procedencia, ubicación del viñedo de origen, quién es el enólogo que lo imaginó y el año de su producción. La Cava está diseñada no sólo para el almacenaje de las botellas sino también para la selección y degustación. Los comensales son invitados a la Cava para seleccionar sus vinos en forma personal.
El fuego en la chimenea original, distintos elementos que fueron encontrados en los talleres centrales de esta línea de ferrocarril en San Antonio Oeste, la caja registradora de 1912 en perfecto estado de funcionamiento, las sillas antiguas recicladas, y una ambientación moderna, muestran el espíritu de mirar hacia atrás proyectando un futuro diferente.
Las características de estos magníficos edificios construidos por los ingleses en los primeros años del siglo XX, fueron incluidas en una decoración cuidada, con fotos que reflejan escenas de 1912 cuando a pico y pala se trazaba la línea del ferrocarril y reproducción de la tapa del Diario La Nación donde muestran la alegría de la gente ante la llegada del tren. El tren sigue siendo hoy en día motivo de interés central en la Patagonía que creció en su entorno.

Autor:
Marta Carbonero

Fotos:
Lorenzo Raggio