¡Uhmmm! ¿Habrá delicia mayor que saborear un buen chocolate?
En la ciudad de Bariloche convergen las costumbres de los inmigrantes europeos que llegaron a mediados del siglo diecinueve reproduciendo artesanalmente las más exquisitas recetas y les agregan su creatividad para ofrecer continuamente novedosas variedades que combinan excelentemente con las producciones de fruta fina, otra característica de la región.
Tanto es así, que prácticamente en todo el mundo se reconoce esta síntesis lograda entre el placer del chocolate y la enorme hermosura de los paisajes alpinos.
Durante muchos años (desde 1969) se ha celebrado en Bariloche la Fiesta del Chocolate, en el marco de la Fiesta Nacional de la Nieve. La Reina elegida es premiada con una cantidad de chocolate equivalente a su peso.
Los caminos del Cacao
El árbol de cacao - Theobroma- cacao (del griego: alimento de los dioses)- es oriundo de América Central y el norte de Sudamérica, pero actualmente se lo cultiva en la región del Ecuador y puede ser encontrado en el Caribe, Africa, Sudeste de Asia y hasta en Samoa y Nueva Guinea, islas del Pacífico Sur.
Existen tres variedades principales. Cerca del 90 % de la producción mundial de cacao es de la denominada Forastero, por lo que es la más común. La más extraña y por ende más costosa es la Criollo, cuyo aroma y delicadeza la convierten en la más buscada por los mejores productores de chocolate. Finalmente está la variedad Trinitario, que es una mezcla entre Criollo y Forastero.
La expansión de las plantaciones de Cacao comenzó en épocas del Colonialismo. Según las crónicas, el 15 de agosto de 1502, Cristóbal Colón las encontró por primera vez en una isla cerca de Honduras. Los nativos le daban un gran valor y se supone que era su unidad monetaria. Aunque Colón llevó los primeros granos de cacao a Europa fue recién 20 años después, con la expedición de Hernán Cortez, que el reinado español descubrió su potencial.
En los primeros tiempos consistió solamente en una bebida pero rápidamente el pimiento chilli fue reemplazado por azúcar, convirtiéndose en un lujo para la nobleza europea que en el siglo diecisiete ya lo tenía dentro de sus costumbres.
Francia, Inglaterra y Holanda comenzaron a cultivar cacao en sus colonias en el Caribe, rompiendo de este modo el monopolio español. Al ser más fácilmente adquirible, se empezó a experimentar, utilizando el chocolate en la repostería, pero la forma sólida que conocemos recién aparece en 1828, cuando el holandés Conrad J. van Houten patenta un método muy económico para extraer la grasa del cacao tostado (manteca de cacao) para así poder molerlo y obtener un fino polvo que tratado con carbonatos lo hacía más soluble en agua. Posteriormente, en Inglaterra, el productor de chocolate Joseph Storrs Fry utilizando la fórmula de van Houten, combinó el polvo de cacao con azúcar y lo volvió a mezclar con la manteca de cacao, dando lugar al primer chocolate comestible.
Hacia los finales del siglo XIX, en Suiza se desarrollaron varios procesos importantes que contribuyeron a la creación del chocolate que disfrutamos hoy. Los dos más importantes fueron durante 1879. El primero fue el del productor de chocolate Daniel Peter, quien tuvo la idea de usar leche en polvo (inventada por la Compañía Nestle en 1867) para hacer una nueva clase de chocolate, el chocolate con leche. El segundo es un proceso inventado por Rudolphe Lindt que lo convierte en un producto más fácil de mezclar.
El Chocolate y la Salud
Se ha dicho que el chocolate causa acné y que es malo para nuestros dientes. Por otro lado también es conocido como antidepresivo y afrodisíaco.
La buena noticia es que los efectos negativos de comer chocolate son exagerados y hasta carecen de veracidad.
Comer chocolate no causa ni agrava el acné. Dos estudios –uno de la Universidad de Medicina de Pennsylvania, y otro, de la Academia Naval de Estados Unidos- han demostrado que el acné no está relacionado con la dieta.
Tampoco se ha probado que cause caries. De hecho, se sabe que la manteca de cacao protege a los dientes contra la formación de sarro. El azúcar que contiene sí puede contribuir a las caries, pero no más que el azúcar proveniente de otros alimentos.
Es obvio también, que comer demasiado de cualquier alimento puede ocasionar problemas de salud. La manteca de cacao contiene grasas saturadas, lo que puede incrementar los niveles de colesterol y un alto colesterol es malo para el funcionamiento del corazón. Sin embargo, investigaciones de la Universidad de California han señalado que el chocolate tiene altos niveles de antioxidantes, algunos de los cuales pueden ayudar a bajar el riesgo de enfermedades del corazón. Plantas como el chocolate, el café, el té y otros, contienen altos niveles de esta sustancia que también se encuentra en los vinos tintos.
Una receta de Petrona C. de Gandulfo
(para intentar hacerla y como testimonio del renombre del Chocolate de Bariloche desde hace muchos años)
Chocolates de Bariloche
Forrar placas con papel manteca.
Tostar almendras, avellanas o nueces.
Derretir, sobre baño María, chocolate cobertura, oscuro o claro, agregarle un trozo de manteca y dejar entibiar.
Después agregarle las almendras, avellanas o nueces y extender en el molde forrado, dejando la preparación de 1 cm. a 1 ½ cm. de espesor. Introducir en la heladera y dejar hasta que tome un poco de consistencia. Cortar en porciones del tamaño que se desee. Dejar nuevamente en la heladera hasta que esté bien consistente.
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