Atrás queda la estela abriéndose hacia las orillas del Lago Nahuel Huapi en el entorno del Puerto Pañuelo, con la majestuosidad del Hotel Llao Llao como fondo, su cancha de Golf sobre una ribera y en la otra la presencia del Hotel Amancay y el señorial Hotel Tunquelén. Las gaviotas parecen no querer despedirse de los pasajeros que parten hacia el maravilloso mundo de la Isla Victoria.
Mientras tanto las aguas del Lago dan paso al Crucero Isla Victoria y Arrayanes, a bordo de la embarcación Cau-Cau de la empresa Espacio S.A. La serenidad de su marcha sin estridencias de motores, permite que 263 pasajeros puedan viajar cómodamente sentados en una suerte de palco privilegiado que les permite observar desde sus asientos a través de las superficies vidriadas que enmarcan la cabina central tanto en la proa y como en sus laterales, el paisaje del lago, sus montañas y los cielos patagónicos siempre diferentes, como si estuvieran instalados en la naturaleza misma, aunque la temperatura exterior no permita salir a cubierta. Salvo en los días en que Prefectura Nacional cierra el puerto como precaución, la salida se realiza todos los días del año, por la mañana para el programa de día completo, y en las primeras horas de la tarde para el de medio día.
El Cau-Cau debe su nombre al término que en la lengua Mapuche significa Gaviota grande y hace pensar en su posibilidad de poder volar sobre las aguas y detenerse sobre ellas para integrar el escenario. Fue botado en el verano del año 2004 y está ofreciendo dos excursiones tradicionales como son el Bosque de Arrayanes y la parte central de la Isla Victoria, en este caso combinadas.
En el Salón Arrayanes 50 pasajeros pueden contar con servicio V.I.P., con butacas reclinables, acceso directo y exclusivo a la cubierta, y catering que incluye comidas y bebidas. En la Boutique se pueden adquirir pilotos, remeras, recuerdos característicos del lugar, rollos fotográficos, protectores solares y otros productos útiles para esta aventura, mientras que en el bar de la cabina central, quienes no eligen el servicio V.I.P. pueden encontrar lo necesario para comer y beber a bordo.
Una rampa y un elevador especialmente pensado para trasladar a las personas que no pueden caminar, con sus sillas de ruedas, marca el interés de invitar a disfrutar a todos, sin discriminaciones, facilitándoles el acceso.
La tripulación está formada por egresados de la Marina Mercante, con conocimiento de las máquinas, que navegan el Lago Nahuel Huapi desde hace muchos años, lo que les permite tener sólida experiencia de una navegación con características propias por tratarse de un lago rodeado de montañas.
Tanto durante la permanencia a bordo como en las caminatas por el Bosque de Arrayanes y en la Isla Victoria, Guías de Turismo bilingües y trilingües (Español-Inglés-Portugués) señalan y explican los por qué y los cómo de la vegetación, la flora y el desarrollo de la historia de los lugares que se avistan, las costumbres, quiénes fueron sus pobladores, respondiendo con interés y amor por la zona todas las preguntas que surgen en los visitantes a este lugar tan especial que pareciera dotado por la mano de Dios.
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